Al principio parece simple, pero lo que te vuela la cabeza es que los átomos no frenan: si los mueves, se deslizan por todo el tablero hasta que chocan con una pared.
Mi experiencia es que te toca tener mucha paciencia y lógica. A veces me desespero porque un átomo se me queda atrapado en una esquina y me toca reiniciar, pero lo bacano es cuando usas un átomo para frenar al otro y logras armar la molécula justo antes de que se acabe el tiempo

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